Hemos pasado unos días en Barcelona y a penas podíamos creer lo que estábamos percibiendo. La otrora Capital del Mediterráneo abierta a los negocios y el turismo es ahora una secuencia de calles tristes ,sucias y malolientes, con establecimientos cerrados y escasez de visitantes.
Una pandemia de virus y de políticos convierte los días en plataformas del miedo y la rebeldía destructiva.
La urbe fenicia ,cartaginesa ,romana ,renacentista,moderna y contemporánea ,llora lazos tristes de amarillismo y regresión y desde Montjuic al Tibidabo se oye un grito de alerta : Quo vadis Catalunya???

Llora por ti Barcelona…Tus políticos egoístas te están destrozando ,esquilmando y arrastrándote a un callejón sin salida.